lunes, 25 de abril de 2011

EN ACTO DE SOCIALIZACIÓN DE LA POLÍTICA DEPARTAMENTAL DE SEGURIDAD VIAL

OBSERVATORIO BOYACENSE DE MOVILIDAD Y SEGURIDAD VIAL
Intervención del Director Ingeniero en Transportes y Vías Hugo Arias Castellanos
Tunja, 22 de marzo de 2011 en el Instituto de Tránsito de Boyacá - ITBOY (Tunja)
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Cuánto se quisiera que, hoy y siempre, pensáramos y habláramos más, mucho más de vida que de muerte.

Cuánto más se quisiera que hoy pudiéramos crear una visión prospectiva de vida que citar cifras con proyecciones y pronósticos de muerte.

Cuánto más se quisiera que las flores de la alegría de vivir en paz adornaran día a día todos los hogares boyacenses, en vez de que tengan que llorar,  marchitarse y morir al pié de las tumbas de quienes son sacrificados de manera absurda en la calles y carreteras de Boyacá.

Cuánto más se quisiera que pudiéramos henchir, todos los días, nuestros corazones, con el placer de viajar por los campos y ciudades de Boyacá, en vez de tener que movilizarnos llenos de sobresaltos, miedos, riesgos,  irresponsabilidades y sensaciones de los azarosos desastres viales que enturbian y con frecuencia enlutan nuestras vidas.

Mucho más quisiera que todos nuestros niños y jóvenes sepultaran a sus mayores por muerte natural en vez de que niños y jóvenes sean sepultados tempranamente por sus mayores, como consecuencia de la siniestralidad vial.

Mucho, mucho yo quisiera que todos pudiéramos vivir en paz real consigo mismos primero, para poder vivir en paz siempre con todos los demás en Boyacá.

Mucho, mucho yo quisiera que entre todos hoy, sembráramos las cien semillas de prevención vial para que nazcan miles de flores de alegría para vivir en paz cierta y permanente  en Boyacá.      

Con expectativa optimista y pertinente, el Observatorio Boyacense de Movilidad y Seguridad Vial – SEGVIAL BOYACÁ-  participa e interviene como invitado especial en este trascendental evento, organizado por el Gobierno departamental, a través del Instituto de Tránsito de Boyacá – ITBOY.

Se hace esta participación a manera de ensayo experimental (un tanto inusual en el medio) para probar vida y vigencia en una responsable y pretendida vocería profesional, comunitaria y temática; con el propósito limpio de ayudar a promover con el Gobierno departamental, la necesidad de sensibilizar a toda la población boyacense sobre la urgencia de cultivar y efectuar, de manera permanente, prácticas positivas de Prevención de la Accidentalidad Vial. Tales prácticas han de conducir con certeza y premura a generar una cultura vigorosa, eficiente y sostenida en procura de altos grados de seguridad vial en el tránsito vehicular y peatonal por nuestras calles y carretas, como factor de salud pública y de bienestar de todos los boyacenses.

Esto habrá de darse, sin duda alguna, como resultado de procesos incluyentes y serios, debidamente liderados, planificados, implementados  y gestionados por todas las instancias del buen gobierno, con la participación, cada día más productiva,  de los sectores, organizaciones y comunidades en el afán, permanente y socialmente conveniente,  de ayudar a construir y garantizar, por todos los medios, condiciones óptimas de movilidad y seguridad vial en Boyacá.        

Placentero, desde luego, es estar en esta tribuna del pensamiento después de haber acompañado, según la misión corporativa del Observatorio Boyacense de Movilidad y Seguridad Vial – SEGVIAL BOYACÁ, durante más de un año y muy juiciosamente,  el proceso de formulación y sustentación de la propuesta de Política Pública Departamental de Seguridad Vial que el ITBOY presentó en junio de 2010 a la Honorable Asamblea de Boyacá.

Esta Corporación, después de sesudos y ejemplarizantes análisis, debates de rigor y formulación de sus importantes recomendaciones, promulgó, esa Política Pública Departamental, mediante la Ordenanza 025 del 14 de septiembre de 2010 y fue sancionada, de manera muy afortunada y oportuna,  por el Sr. Gobernador.

Es pertinente hacer referencia y reconocer el trabajo efectuado por la Gerencia del ITBOY orientada antes por el Dr. Ángel Custodio Sánchez y ahora por el Dr. Rubén Fabián Hernández Morales, en sus tiempos, lugares y competencias peculiares, así como el interés y entrega a ese trabajo de varios funcionarios del mismo ITBOY. De manera especial, hay que exaltar la participación de nuestros profesionales asesores de SEGVIAL BOYACÁ y algunos docentes y estudiantes del programa de Ingeniería de Transportes y Vías de la UPTC por cuanto sus estudios curriculares sobre accidentalidad vial y otros sobre temas de Ingeniería de Tránsito, fueron insumo muy importante en la formulación del anteproyecto del Plan Departamental de Seguridad Vial.

Una Política Pública o Política de Estado prescinde de las ideologías partidistas  y las trasciende para comprometer sostenidamente a toda la sociedad, independientemente de quién gobierne; por eso es que trasciende en el tiempo y lo debe hacer en la mente y la conciencia de las gentes. La Política Pública o de Estado difiere, entonces  sustancialmente, de la Política de Gobierno pues ésta es o no aplicada por el partido político en el poder. Es  o no es parte de su programa de gobierno. No trasciende. (Ver documentos del Instituto de Seguridad Vial ISEV, de Argentina).

 Sobre el tema de Seguridad Vial el mundo entero y, en especial, el mundo desarrollado ha profundizado de manera amplia, útil y ostensible, dado que la accidentalidad vial es una real y creciente pandemia mundial. Todos los días y en todos los países mueren personas por accidentes de tránsito.

Se ha definido la movilidad vehicular y peatonal como un fenómeno  social, histórico, económico y jurídico, en el que se encuentra inmersa toda la sociedad, y que considerado como circulación o desplazamiento de personas es un fenómeno unido a la existencia del hombre. (Ver documentos de la dirección General de tráfico de España en http://www.dgt.es/portal/es/). Hay que establecer hoy, con qué calidad y niveles de seguridad se realiza, en ese nuestro medio, ese fenómeno tan vital.       


Debido al crecimiento demográfico y a las dinámicas peculiares del necesario crecimiento económico, que conllevan el aumento (prácticamente incontrolable y más en nuestro medio) de los índices de motorización,  se incrementan la frecuencia, gravedad y costos económicos y sociales del fenómeno de la accidentalidad sobre las vías públicas. Al respecto, podemos especular con que algún día se podría alcanzar un límite (tal vez determinado más por el caos que por la racionalidad) que fuerce cambios contundentes en las tendencias de tenencia particular de vehículos y de su uso indiscriminado y tantas veces irresponsable. Los accidentes de tránsito seguirán ocurriendo y aumentando, indeseada pero muy probablemente, también con los comportamientos negativos del número creciente de conductores, con las obsoletas especificaciones y fallas constructivas de la infraestructura vial en nuestra difícil topografía de montaña y en todas las demás, o con las modernas especificaciones viales con aumentos de velocidades de diseño y operacionales sumadas a las muy frecuentes deficiencias en el estado real de muchos vehículos del parque automotor, calificadas en los sucesos siniestros como “fallas mecánicas” en la hermenéutica técnico - jurídica. Ese es el costo de las irresponsabilidades de varios actores del tránsito  por una parte y por la otra es el costo del progreso tecnológico al cual no es posible escapar pero que cada vez es más imperioso controlar y prevenir sus riesgos. Al respecto, el escritor y analista español Reyes Maté comentó (en la Revista Circula Seguro de 20 de noviembre de 2010) “que se ve a las víctimas como un precio más por el progreso, por eso se minimizan hablando de “accidentes de tráfico”, y despreciando su número respecto a los que mueren en atentados terroristas, catástrofes naturales, conflictos bélicos… hasta víctimas de vuelos o naufragios.
Podemos tomar medidas que reduzcan mucho los riesgos para retroceder en el progreso, pero cimentando la seguridad hasta extremos muy poco concebibles. ¿Cómo podemos pensar en la siniestralidad cero? No podemos asegurarla ni informatizando el 100% de la tarea de conducir, por eso los objetivos de “cero muertes” son ideales, no reales.”
 Señala nuestro analista, el Ing. Carlos Yezid Morales que “La accidentalidad en las calles y carreteras de Boyacá ha aumentado significativamente en el último lustro. En promedio, cada dos días una persona fallece en accidentes de tránsito, según la seccional del Centro de Investigaciones Criminológicas de la Policía. Y la tasa de accidentalidad va en incremento año a año. No cabe duda que frecuentemente deja muertos, heridos, intenso dolor y pérdidas sociales y económicas de enormes proporciones.
Su causalidad es muy variada, a manera de ejemplo pueden citarse las siguientes:
 Comportamiento inadecuado por parte de conductores y/o peatones.
 Deficiencias en el diseño, construcción y/o mantenimiento de la infraestructura vial.
 Fallas mecánicas por problemas en motor, llantas, frenos, embrague, dirección, luces, caja de velocidades, cortos circuitos, refrigeración, originada usualmente en falta de mantenimiento vehicular preventivo.
 Inadecuadas condiciones físicas y psíquicas del conductor: sueño, reacciones retardadas, acciones o reacciones voluntarias agresivas y temperamentales, "rabioso" manejo a la ofensiva, desconcentración y descuidos.
 Señalización vial: inexistente, inadecuada o insuficiente.
 Sobrecupo, bien sea, de pasajeros o de carga; Inadecuada acomodación de la carga.

No obstante lo anterior, dentro de las principales causas detectadas y documentadas merece especial mención el irrespeto a las normas y dispositivos de control de tránsito, el adelantamiento en curvas y zonas prohibidas, el conducir en estado de embriaguez, la imprudencia, el exceder los límites de velocidad establecidos y el no uso de dispositivos reflectivos durante la noche. La modalidad más frecuente es el accidente de tránsito con peatones involucrados, que cobró la vida de 38 personas en el 2008. "En la mayoría de los accidentes se puede apreciar la falta de cultura y conciencia ciudadana", según afirmación del Mayor de la Policía Nacional Hernán Alfonso Ramírez. La población más afectada, de acuerdo al tipo de actividad, son los estudiantes que ocupan el primer lugar con una participación del 25 por ciento, en edades comprendidas entre los 5 y los 17 años. Puede intuirse, por tanto, que en el medio boyacense, los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes.
Ante tal situación, unánimemente, durante el Consejo de Seguridad Vial celebrado el 5 de agosto de 2009, la Policía de Carreteras, los secretarios de Tránsito de Tunja, Duitama y Sogamoso, el Director de INVÍAS, el delegado del Fondo de Prevención Vial y de la dirección de Seguridad Vial del Ministerio de Transporte, acordaron adelantar una campaña de sensibilización orientada a disminuir la accidentalidad vehicular en el departamento y proteger las personas vulnerables como ciclistas, motociclistas, ancianos, niños y discapacitados. Se propuso, como solución apriorística, adelantar la iniciativa con la distribución de material pedagógico, de fácil interpretación e ilustrativo de las normas de tránsito, con miras de bajar el índice de accidentalidad en las carreteras del Departamento. (Ver escrito al respecto, elaborado por el Asesor de Segvial Boyacá, Ing.  Carlos Yezid Morales García).
 En el mundo ha sido y es indiscutible el interés colectivo por disminuir los índices de accidentalidad y aumentar la seguridad vial. Para esto, varios países han fomentado y apoyado la creación, implementación y puesta en funcionamiento de organismos (públicos y/o privados)  que se encargan de estudiar, analizar e investigar, de manera sistemática, las condiciones de movilidad de peatones y vehículos en uso de las vías públicas y proponer alternativas viables y oportunas de prevención de accidentalidad. Esto en  lo referente tanto a los comportamientos de los conductores y de los peatones como a las condiciones operativas reales de los vehículos y al diseño, especificaciones y estado de funcionalidad de la infraestructura carretera.      

La promulgación de la Política Pública Departamental de Seguridad Vial y su reglamentación ordenada por la Honorable Asamblea de Boyacá son instrumentos legales y estratégicos indispensables pero no suficientes para el cabal cumplimento de los objetivos del Plan Departamental de Seguridad Vial. Es metodológicamente pertinente redundar, hasta su dominio y logro, en la lectura y aprehensión precisa del Objetivo general del Plan que textualmente señala: “ Establecer una política de movilidad segura de todos los ciudadanos que transitan por las carreteras y calles boyacenses, mediante estrategias, programas, proyectos y actividades de prevención de la accidentalidad vial, y de atención y tratamientos de situaciones derivadas de ésta. La producción, análisis, utilización y evaluación sistemáticas de información sobre accidentalidad vial en Boyacá son  fundamentales para el desarrollo oportuno e idóneo de la Política Pública Departamental de Seguridad Vial…”. Se colige de esto que dada la fundamental  implementación normativa, el trabajo hacia el objetivo leído conducente a conseguir la Seguridad Vial en Boyacá, es delicado y complejo; apenas está comenzando; y la ejecución del respectivo Plan es de innegables magnitud, importancia, trascendencia, utilidad, interés e impactos económicos y sociales reconocidos, tácita o expresamente,  por muchos.

En términos generales, el Plan establece qué, cómo, dónde, cuando, con qué debe ejecutarse el Plan. También establece bajo la responsabilidad de quién o de quiénes recae la enorme tarea de ejecutarlo, hacerle seguimiento y evaluación e introducir los ajustes que exijan los cambios endógenos y exógenos que se vayan logrando con el mismo. Bien sabido es que el Plan per se (visto aisladamente) es un simple instrumento orientador (a veces un voluminoso y retórico documento que pocos lean y casi nadie asume). Para hacerlo realidad hay que ponerle mucha inteligencia, seriedad, energía, disciplina, recursos de todo orden y compromiso gubernamental y social muy riguroso y concreto.  

La ejecución ágil y correcta del Plan de Seguridad Vial ha de lograr la deseada e indispensable CULTURA VIAL (traducida en comportamientos positivos  y prácticas habituales de estricta convicción personal); y habrá de modificar, en los plazos mediano y largo, la perniciosa costumbre de desestimar de manera individual, familiar y social la Prevención Vial. Las graves falencias educativas y conductuales, al respecto,  han llevado al  acomodamiento y aceptación facilista, pragmática e irresponsable del azar en la ocurrencia de la siniestralidad vial, y a aceptar, de manera estoica y como punto final, las expresiones, no siempre sinceras, de condolencias y pesares, ante hechos diarios contundentes de mortalidad y/o morbilidad de ciudadanos de todas las edades y clases sociales. Esos hechos son incidentes que generan, como es sabido y muy sentido, enormes costos económicos e irreparables y casi infinitos  costos familiares y sociales. Nuevos y numerosos sucesos de intenso dolor y pérdidas de vidas podrán ser evitados mediante prácticas derivadas de la cultura de la Prevención de la Accidentalidad Vial en que debemos nosotros y todos los boyacenses comprometernos con prioridad de vida, sana pasión, mucha disciplina en la movilidad y creciente eficiencia ciudadana.                    

En desarrollo de las estrategias (que han de ser de dinámica diaria) por conseguir y sostener mejores índices de seguridad en la vida de nuestra comunidad boyacense, respecto de la movilidad de vehículos y peatones, nos ha parecido del mayor interés y necesidad la colaboración y participación del Observatorio Boyacense de Movilidad y Seguridad Vial.

Este fue creado en Tunja, el 8 de febrero de 2010, en uso de disposiciones constitucionales y legales. Desde entonces ha estado atento y dinámico, colaborando, con el cumplimiento de la compleja pero precisa Misión del Instituto de Tránsito de Boyacá – ITBOY, en desarrollo de la cual, este Instituto debe coordinador oficialmente la Seguridad Vial.  

El Observatorio es un organismo convocante e incluyente, de carácter privado, sin ánimo de lucro, de servicio social y trabajo profesional interdisciplinar de equipo; amparado jurídicamente por la Fundación Impulso Boyacensista. Su diseño y funcionamiento se basan en las condiciones y comportamiento interrelacionados de los elementos del tránsito; los humanos: el peatón, el conductor, las autoridades, los empresarios de todos los órdenes relacionados con la movilidad vehicular y los pasajeros; y los elementos de creación humana: normas y especificaciones, la vía, el vehículo, la organización empresarial, el conocimiento, la tecnología, la Investigación científica y otros aspectos correlacionados y operantes.
Con fundamento en lo anterior, este observatorio pretende establecer y articular sistemas sostenidos de documentación, comprensión, análisis y seguimiento de fenómenos relativamente complejos que afectan de manera positiva o negativa la Seguridad Vial como factor de salud pública y calidad de vida de toda la población en Boyacá. El Observatorio podrá proponer orientaciones técnicas, ambientales, culturales y económicas que apoyen la toma de decisiones relacionadas con la ejecución de las políticas públicas de Seguridad Vial.

Visión. Movilidad peatonal y vehicular segura en todas las vías del Departamento de Boyacá.

Misión. Apoyar, de manera sistemática, la ejecución de las políticas departamentales de prevención de la ocurrencia de siniestralidad vial, con el fin de que en Boyacá la seguridad vial pueda convertirse en una realidad, logrando la colaboración de todos los actores decisorios del gobierno, la sociedad civil y el sector privado de todo el departamento.

Objetivos generales
1- Promover y socializar un modelo o enfoque de seguridad vial a nivel departamental;
2- Participar en trabajo productivo de equipo con todos los sectores decisorios del gobierno, la sociedad civil y el sector privado en el tema de la prevención de siniestralidad vial ;
3- Implementar y fortalecer la capacidad para colectar, procesar, analizar, socializar y usar la información sobre seguridad vial en todo el Departamento,
4- Promover el conocimiento, dominio y cumplimiento de la legislación y normatividad sobre seguridad vial y vehicular;
5- Investigar sobre el comportamiento de los elementos y factores de la seguridad vial, y sobre las mejores prácticas para todo el departamento de Boyacá; e intercambiar información para su eficiente utilización.
Metodología básica de trabajo. Realización de talleres objetivos e incluyentes para análisis de situaciones problema, estudio de casos y formulación de propuestas de solución.
Divulgación. Participación de su trabajo a entidades, instituciones y comunidades organizadas, en los medios de comunicación y en las páginas WEB:
http://www.observatoriosegvial.blogspot.com  y www.granboyaca.org.
En la Política Pública Departamental la Honorable Asamblea de Boyacá reconoció la importancia del Observatorio y el trabajo que ya ha desarrollado; y le fijó funciones específicas, muy precisas y altamente comprometedoras en términos profesionales y sociales.
Refiriéndose a este observatorio y para reconocerlo, la Dirección de Tránsito y Transporte del Ministerio de  Transporte, por intermedio del Ing. Gerardo Ávila, expresó el 13 de octubre de 2010 que “…la creación del Observatorio de Seguridad Vial de Boyacá, es una iniciativa y realización muy  importante para la contribución de la seguridad vial del departamento de Boyacá y por consiguiente de Colombia, por ello felicito a sus creadores por hacer esfuerzos  para salvar vidas humanas.

Su creación y su misión se enmarcan dentro de la Política Nacional de Seguridad Vial y contribuye a consolidarla, que fue establecida en el Plan Nacional de Seguridad Vial, aprobado por el Ministerio de Transporte mediante la Resolución No. 4101 de 2004, el cual dentro de la estructura del Plan de Acción para dar soporte al proceso de planificación, establece dentro de los programas de apoyo para la prevención, el diseño y puesta en marcha de observatorios de movilidad y seguridad vial en el nivel nacional, departamental y municipal.

Como el fenómeno de la accidentalidad vial, es tan complejo, para su tratamiento se requiere la contribución de todos los sectores públicos y privados. Por ello iniciativas como ésta en Boyacá, sin duda apuntan a lograr la minimización de una problemática considerada mundialmente de salud pública, por su magnitud y severidad.”
Este observatorio departamental que bien puede ser piloto en Colombia, apenas ha comenzado el cumplimento de su misión corporativa. Necesita muchas colaboraciones de todo orden (intelectuales, técnicas,  materiales y logísticas de origen tanto público como privado) para que pueda prestar, hoy y en el futuro, una útil y amplia función social. Tiene la expectativa de poder constituirse en explorador, analista y aglutinador de iniciativas serias sobre Movilidad y Seguridad Vial para ayudar a convertirlas metodológicamente en proyectos que apunten a gestionar recursos para mejorar estructuralmente las condiciones de transitabilidad por las calles y carreteras de Boyacá. Este observatorio no pretende obstaculizar ni obstaculizará las tareas de nadie, más bien se asociará productivamente en todos los casos que le sean permitidos. Promueve la sinergia integral del Estado (gobierno y sociedad) en trabajo continuo y calificado hacia los propósitos de promoción del progreso y el bienestar con cultura vial y tareas precisas sobre prevención de la accidentalidad vial.
Salta a la vista que la educación vial cierta y estricta,  exigida y usada habrá de ser la mejor herramienta de prevención de accidentalidad.  Eduardo Coba, que trabaja en el Ministerio español de Educación  “ha apuntado que la educación ha de impartirse y sostenerse en valores morales, como algo fundamental. La cortesía, el respeto a los demás… deben ser parte de la conducción como algo ineludible, dejando de ser algo accesorio o deseable.
Educar es la mejor manera de conseguir conductores responsables y seguros, pero es una forma de actuación a largo plazo y requiere tiempo para que se noten sus efectos. Cuanto mejor sea la educación de un conductor, más seguras, apacibles y agradables serán las carreteras… La técnica no puede hacerlo todo.
¿Qué nivel de víctimas estamos dispuestos a soportar en pro del progreso? ¿Hasta qué punto podemos luchar contra la cultura de la inmediatez, la impaciencia y la prisa? ¿Alguien sacrificaría a una persona querida por mantener esta cultura? Si la respuesta es no, ¿por qué entonces sacrificar a otras personas? Es una cuestión delicada…"
Por su parte, el Director del Instituto de Seguridad Vial ISEV argentino, ha señalado que en los referente a   EDUCACIÓN VIAL: Las leyes por si mismas no hacen historia, su aplicación SÍ.
 
Desde hace 25 años, nunca dejamos de sostener que la herramienta fundamental para obtener resultados eficientes en materia de seguridad vial, a partir de la “construcción de la conciencia del riesgo vial”, era la Educación. Y ello sin desmerecer de manera alguna las acciones relativas al campo de la ingeniería (vial y vehicular) y del control y la sanción.

No hay “disyuntiva”, no se trata de uno u otro, no hay “educación vs. control”.
Hay “conjunción”. Se trata de unir, sumar, combinar uno y otro. Hay “Educación y Control”.


El problema de la Educación (que logra el cambio de hábitos y la adquisición de valores), es que implica tiempo –mucho- y persistencia. Frente a ella, las otras “herramientas”, como la ingeniería y el control, son rápidamente visibles (aunque sean aisladas, inorgánicas y oportunistas – “mientras las cámaras de tv están encendidas”)”.
El Observatorio, funcionando adecuadamente y a todo vapor, habrá de adelantar investigaciones con el método científico para producir informaciones, análisis, propuestas y formulación de proyectos, conducente todo esto a elevar en lo posible y cuanto antes los niveles ciertos de educación vial en Boyacá hasta convertirse por razón de los hechos en Cultura Vial afirmada en los comportamientos diarios y en todas las vías. Ahí se requiere la participación sistemática de todos lo organismos y componentes del Estado y dentro de ellos, en especial, las Universidades y demás Instituciones Educativas, Centros de Estudio, Organismos de Control del Tránsito, empresarios, conductores, peatones, compañías de seguros, concesionarios de vehículos, talleres de reparación, comunicadores sociales y comunidades organizadas y todo lo organizado; cada quien aportando con generosidad y amplitud lo viable y necesario, en la búsqueda del objetivo que es social  y mediante el adecuado cumplimiento de las estrategias establecidas en la Política Pública y en su Plan Departamental  de Seguridad Vial.
Auguramos que el intenso trabajo que procede en adelante reciba del gobierno y de la sociedad entera con todas sus organizaciones los apoyos requeridos, para que Boyacá de manera autónoma y sostenida logre los más altos niveles educativos y culturales que hagan el tránsito colectivo y progresista hacia la Seguridad Vial como factor de salud pública y de bienestar cierto de toda la población asentada en Boyacá.
En este privilegiado Departamento, con el concurso y trabajo consciente de todos, podemos aspirar con base en razones sólidas a cambiar tantas trampas mortales por condiciones de prosperidad; y tanto dolor y costos absurdos por verdadera alegría de vivir con bienestar tangible.
La Política Pública de Seguridad Vial en Boyacá es herramienta trascendental que nos incita y casi obliga a involucrarnos sin egoísmos, prevenciones negativas ni pereza.
Escuchemos como referente pertinente, el mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, en el Día mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tránsito, 21 de noviembre de 2010.

“En el Día mundial en recuerdo de las víctimas de los accidentes de tránsito lamentamos la muerte de los 1,3 millones de personas que se calcula pierden la vida en las calles y carreteras del mundo todos los años y renovamos nuestra determinación de evitar que ocurran nuevas muertes.
Muchas tragedias pueden prevenirse aplicando un conjunto de medidas simples, de demostrada eficacia, que benefician no solo a las personas y familias sino a la sociedad en general.
Cada vez hay un mayor reconocimiento del apremiante problema que presentan las muertes y lesiones causadas por accidentes de tránsito para el desarrollo y la salud pública. Esta mayor conciencia ha impulsado a los gobiernos y sus asociados a dar una respuesta más rápida. Este año, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el primer “Decenio de Acción para la Seguridad Vial” de la historia, que ofrece la oportunidad de adoptar medidas a nivel mundial.
Hago un llamamiento a los Estados Miembros, los organismos internacionales, las organizaciones de la sociedad civil y los líderes empresariales y comunitarios para que aseguren que el Decenio conduzca al logro de mejoras reales. Como paso en esa dirección, los gobiernos deberían publicar sus planes nacionales para el Decenio, cuando este se inicie en todo el mundo, el 11 de mayo de 2011.
El Grupo de colaboración de las Naciones Unidas para la seguridad vial pronto publicará su plan mundial para el Decenio, en el que se exhorta a la adopción de medidas para mejorar la seguridad de las carreteras y los vehículos, el comportamiento de los conductores y peatones y los servicios de emergencia.
Por mi parte, he publicado una directiva para todo el personal de las Naciones Unidas en la que ordeno a los conductores de vehículos de la Organización que cumplan con ciertas medidas de seguridad vial, entre ellas, que se utilicen cinturones de seguridad, respeten los límites de velocidad, se abstengan de utilizar teléfonos celulares y eviten otras distracciones.
Si todos adoptamos estas y otras medidas sencillas, podemos lograr que la observación de este Día tenga verdadero sentido, honrando así la memoria de las víctimas de la mejor manera posible, es decir, con conductas orientadas a salvar las vidas de los demás.”
El Observatorio Boyacense de Movilidad y Seguridad Vial anuncia que está preparando la formulación del proyecto:
  SENSIBILIZACION COLECTIVA PARA LA PREVENCION DE LA ACCIDENTALIDAD VIAL EN BOYACA - PROYECTO SOBRE PREVENCION DE ACCIDENTES E INCREMENTO DE LA SEGURIDAD VIAL”, con la metodología de la Banca Internacional. Lo presentará oportunamente ante el Comité Departamental de Seguridad Vial y ante otros Organismos nacionales e internacionales que puedan incentivar y apalacar su satisfactoria ejecución.

Se trata de realizar un estudio técnico- económico orientado a determinar la verdadera causalidad y efectos del incremento de la accidentalidad en las calles y carreteras del Departamento de Boyacá que permita proponer e implantar soluciones para eliminar o minimizar este flagelo. Para estructurar y desarrollar tal estudio deberá conformarse un equipo multidisciplinario integrado especialmente por ingenieros, economistas y sociólogos, preferentemente con formación y experiencia en formulación y evaluación de proyectos sociales. (Morales C. Y.,  documento preliminar marzo, 2011).

Aspiramos a que, en  adelante, existan condiciones de favorabilidad que faciliten la formulación adecuada de  más y más proyectos de esta naturaleza, en trabajo incluyente y productivo de equipo del Observatorio con instancias de gobierno, centros de estudio,  universidades,  instituciones educativas y organizaciones  sociales, empresariales y comunitarias.

Para terminar esta intervención, sólo resta, felicitar  al Gobierno Departamental, al ITBOY, a la Honorable Asamblea de Boyacá, a los Organismos de Control del tránsito, a los Asesores del Observatorio, a cuantos hicieron posible la concepción y aprobación, sanción y reglamentación de la Política Publica Departamental de Seguridad Vial; y, obviamente, felicitaciones y agradecimientos anticipados a quienes apoyen, decididamente y  a fondo, el trabajo concreto que hoy comienza  para pasar de la abundante retórica a las realizaciones que han de propiciar la Seguridad Vial creciente y sostenida en el tiempo, para beneficio extendido de todos.
Sus propias conciencias, sus familias y Boyacá entera les premiarán con el transcurrir de los tiempos, por su histórico esfuerzo en procura del respeto y aseguramiento de la vida humana en las calles y carreteras de nuestro progresista departamento.
Se percibe que estamos todos en pié de trabajo intenso, para asumir los grandes retos de esa dura y prolongada tarea.
 Demos a todos los ·”humanos de buena voluntad” y a sus descendientes nuestro mensaje de vida con un caluroso y optimista aplauso.
Muchas Gracias.


1 comentario:

  1. Largo pero muy sustancioso. Nada sobra ahí.Es altamente constructivo.Ahí está la teoría ahora debe llegarse a la práctica.

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